La centella asiática es una planta trepadora muy resistente que crece en zonas tropicales, y procede de Asia. Pertenece a la familia de las umbelíferas y contiene vallarina y asiaticósidos.
El asiaticósido estimula la activación fibroblástica, con lo que tiene un efecto reepitelizante, al estimular la producción de colágeno, una proteína clave en la curación de heridas.
Sus efectos son: gran poder cicatrizante. Estimula el proceso reparador de los tejidos, antiedematoso, antiinflamatorio y tiene eficacia en procesos anticelulíticos.
Es un excepcional antiarrugas y renovador de los tejidos, y se aconseja para arrugas difíciles, incluso cicatrices o imperfecciones de la piel, que pueden aparecer por el paso del tiempo. Por sus propiedades, se utiliza mucho en las cremas hidratantes, ideal para todo tipo de cutis, incluso pieles con acné, por su alto poder cicatrizante.


















